class="post-template-default single single-post postid-89 single-format-standard header_3 nav_bar_static preloader wpb-js-composer js-comp-ver-4.7.4 vc_responsive">

Xavi cumple 500 partidos y le pitan cuando salta al campo

Facebooktwitterredditlinkedin

Xavi cumplió el sábado 500 partidos de Liga (más de 750 con el Barça, su único club) y cuando saltó al campo la afición del Espanyol le recibió con una estruendosa pitada. En cualquier otro país sólo el hecho de ver jugar a Xavi debería ser un motivo de orgullo, de serena alegría, algo que recordar pasado un tiempo. Aquí, no. Si Xavi fuese jugador del Madrid hace tiempo que ya sería considerado el mejor jugador español de todos los tiempos. Pero lo hace en el Barça, es del Barça y además catalán, condición que en este país parece restar méritos o, al menos, no sumarlos. Seguro que si hiciéramos una encuesta en el resto del mundo, no habría duda: Xavi sería elegido el mejor sin discusión. Pero aquí no. Aquí siempre estará el que diga que Casillas o que Gento, o que Raúl, que esos sí que son madridistas y, además, españoles de pura cepa, con denominación de origen, por más que los dos últimos aportaran poca gloria a la Selección.

Para que Xavi obtuviera ese galardón honorífico en el imaginario colectivo de la gran mayoría de los españoles bastarían los títulos que ha ganado con la Roja (dos Eurocopas y un Mundial), de la que, eso sí que parece no discutirlo casi nadie, ha sido estandarte y portavoz principal en los años de mayor éxito de su historia. Pero resulta que, además, Xavi ha ganado muchos títulos con el Barça. Tres Champions, dos Mundiales de Clubes y siete Ligas, entre ellos. El cerebro azulgrana suma 25 trofeos, una cifra en la que no se incluyen ni el Mundial Sub-20 de Nigeria (1999) ni la medalla de plata en los Juegos de Sydney (2000). O sea, más que nadie en toda la historia del fútbol español.

Pero la mayor importancia de Xavi quizá no esté ni siquiera en el brutal número de sus éxitos logrados, sino en la manera de conseguirlos. Nadie podrá recordar una mala patada de Xavi. Porque no la ha dado. Nadie podrá echarle en cara una mala declaración. Porque no la hizo. Nadie como él ha dado nombre a lo que se conoce como marcar los tiempos de un partido (Pirlo, si acaso, es el único que se le acerca): pocos hay que hayan sabido cuándo acelerar, cuándo frenar, cuándo pasar o cuándo quedarse con el balón durante un partido. En fin, un maestro al que aquí pitan cuando salta al campo, pero al que la historia, espero, juzgue como se merece: como el mejor jugador español de todos los tiempos.

Facebooktwitterredditlinkedin